|
Lo más
importante es llevar a cabo la operación con tal aplomo, que a sus
invitados les parezca que lo hace cada día. Esto resulta difícil de
llevar a cabo, mientras uno se estremece a la espera del desastre
inminente. Puede practicar a solas con algún brebaje barato, tal como
sigue.
Primero quite la lámina que cubre al alambre y el corcho.
para hacerlo sin sacar toda la lámina del cuello de la botella, suele
haber una pequeña cinta para tirar de ella.
Con una mano, sujete firmemente la botella por el cuello,
mientras con el dedo presiona el corcho para evitar una salida prematura.
Con la otra mano, afloje y retire el alambre. Ahora baje la mano clínela
en un ángulo de 45 grados. Con la mano libre, sujete fuertemente el
corcho, y gire la botella- no el corcho- hasta que el tapón comience a
aflojarse y entonces continúe más despacio hasta que haya salido del
todo. Si se enfrenta a un corcho recalcitrante que se niega a moverse,
haga un movimiento de vaivén para vencer el endurecimiento entre corcho y
botella.
¿Y por qué he dicho que girara la botella y no el corcho?
Newton y Einstein están de acuerdo en que no debería importar en
absoluto cuál de los dos mueve, porque el movimiento es estrictamente
relativo. podría cortar una rebanada de pan moviendo la barra contra el
cuchillo ¿no es cierto?. pero piense: al girar un corcho debe ir
cambiándolos dedos de sitio, y dejando momentáneamente suelto el tapón.
Una de esas veces, podría salir disparado sin control, dejando cava en el
suelo y rubor en su cara.
Respecto a la inclinación de la botella: por supuesto que no
le conviene que esté vertical, porque correría el peligro de golpearse
la cara si el corcho saliera. Por otro lado, si la botella está demasiado
horizontal, el cuello se llena de líquido y desplaza el gas que estaba en
el espacio superior, que forma una burbuja en el lomo de la botella. Y
cuando libera la presión al sacar el corcho, la burbuja se expande
repentinamente, empujando el líquido que hay en el cuello. Con el giro de
45 grados, se asegura de mantener el gas del espacio superior en el
cuello, donde debe.
WOLKE, R. (2003) Lo que Einstein le contó a su cocinero Editorial Robin
Book Véase
la sección DESDE LA ESQUINA: La Boda, para ponerse en ambiente |