HASTA
LA GUERRA CIVIL
Documentalmente, se tiene la certeza de que el origen de la
"Cofradía de Jesús Nazarero" de Tabernas es anterior a 1.670.
La destrucción del archivo parroquial de Tabernas y la ausencia de
documentación en el seno de la asociación hacen imposible, hasta el
momento, datar con exactitud l origen de la Corporación, pero el zar de
una incautación de las constituciones de cuatro asociaciones realizada
antes de concluir el siglo XVIII y la fortuna de haberlas localizado en el
archivo municipal almeriense ha puesto al alcance de las mismas, las
cuales hace ya más de dos siglos se habían dado por perdidas.
De la "Cofradía de Jesús Nazareno", aunque su antigüedad es
mayor, se conservan las constituciones de 1.670, reforma de otras
anteriores de origen desconocido. En sus 17 apartados señalaban tratarse
de una asociación cerrada a 72 hermanos que pagaban 6 reales de vellón
de entrada y 2 reales de vellón de luminaria anual, con cuyo producto,
más el de las limosnas de los días de fiesta y del trigo, cebada, aceite
y seda que recogían, adquirían la cera necesaria, atendían las
funciones del Jueves y Viernes Santo, incluidas las procesiones de
nazarenos y del Descendimiento de la Cruz, en la cual se realizaba
disciplina pública, las celebraciones de la invención, triunfo y
exaltación de la Cruz, la misa cantada con responso de los primeros
viernes de cada mes y la función del día de difuntos o su infraoctava;
acordando igualmente que, en caso de disponer de caudales, se mandaría
labrar una cruz de plata mediana para el estandarte de la Cofradía y
adquirir una imagen de la Virgen de la soledad. En el citado documento se
nombraba hermano mayor perpetuo de la Cofradía al beneficiado de la
parroquia de Tabernas y se establecía el 14 de Septiembre, festividad de
la exaltación de la Cruz, como la fecha en que se habían de reunir por
la tarde los hermanos para elegir por votación secreta el mayordomo del
año siguiente, entre otras precisiones.
Las citadas constituciones fueron aprobadas en Almería el 12 de
Septiembre de 1.670 por Luis Almansa de León, Provisor y Vicario General
del Obispado, persona que tenía fuertes vínculos familiares con
Tabernas. La Cofradía se encontraba en vigor a finales del siglo XVIII ya
que, según informe redactado en Almería el 20 de Febrero de 1.797 por
Juan Antonio Díaz del Corral, en la parroquia de Tabernas se hallaban las
cofradías e Nuestro Padre Jesús, Nuestra Señora del Rosario, la Aurora
y Santa Ana, señalando sobre ellas que: "No resulta tener fondos y
de sus luminarias se pagan los costos de los entierros de los hermanos,
cera y derechos parroquiales, y las alhajas para adorno de las imágenes
se hallan en la citada iglesia". No existe constancia de nuevas
referencias documentales hasta el período de la Guerra Civil, debido a la
destrucción del archivo parroquial, contándose sólo con el testimonio
de algunos hermanos que vivieron el período anterior a la contienda. Se
sabe pues que las imágenes procesionaban a hombros en unas pequeñas
andas y que la indumentaria nazarena era sin capa, siendo las túnicas de
cola, recogida el Jueves Santo y desplegada el Viernes en señal de luto,
siendo el color morado para los nazarenos que acompañaban a Ntro. Padre
Jesús y negro para lo que lo hacían con la Virgen de la soledad. Si
bien, como se ha dicho anteriormente, hasta la fecha no tenemos documentos
del período que va desde 1.797 hasta la contienda de 1.936, si conserva
la Archicofradía en su patrimonio valiosos enseres de la época que
avalan la pujanza de la misma, como son el estandarte o banderola, que
aún procesiona, ricamente bordado en oro y pedrería sobre terciopelo
morado, así como la túnica del Señor (muy deteriorada), réplica de la
cual es la que procesiona en la actualidad Ntro. Padre Jesús, y el
magnífico joyero que es el Santo Sepulcro (actualmente cedido, en calidad
de depósito a los Amigos
del Resucitao), así como el vetusto sello de piedra que daba
oficialidad a sus documentos. Estos enseres se salvaron de la destrucción
en la "gloriosa jornada laica" por encontrarse custodiados,
afortunadamente, en domicilios particulares de hermanos.
|